NUEVO LAREDO.- La calidad del aire que respiran los laredenses y neolaredenses será monitoreada mediante sensores especiales que académicos de Estados Unidos buscan instalar en la frontera.
Este es el resultado de la reunión binacional que se realizó el viernes, a la que asistió el presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas de Nuevo Laredo, Ricardo Cruz Haro.
En la sesión, el investigador Richard Peltier, de la Universidad de Massachusetts, mostró la manera de instalación, operatividad y mecanismos de los sensores de calidad del aire, además colocó el primer aparato en instalaciones del Puente Internacional 1 “Puerta de las Américas”.
La reunión fue presidida por Tricia Cortez, Directora Ejecutiva del Centro de Estudios Internacionales del Rio Grande, quien convocó a autoridades y organizaciones civiles de Nuevo Laredo a sumarse al proyecto binacional.

Mediante oficio se solicitará a la Presidenta Municipal, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, que a través de la Dirección de Medio Ambiente autorice el uso de edificios públicos para la instalación de los sensores.
El programa, denominado “Frontera 2025: Monitoreo del Aire Comunitario para Los Dos Laredos”, tendrá duración de 12 meses en los que se pretende una red de sensores de aire hiperlocales para Laredo y Nuevo Laredo, con apoyo de la industria del transporte y el transporte de mercancías, los sectores de salud pública, funcionarios municipales y otras partes interesadas.
“El objetivo es usar los datos que se recaben para aprovechar los fondos estatales y federales para apoyar proyectos locales de mejoramiento de la calidad del aire, a fin de justificar las inversiones e innovaciones tecnológicas necesarias”, refirió Cruz Haro.
Este programa es importante porque, en febrero de 2024, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) revisó su Norma Nacional de Calidad del Aire Ambiental para las partículas finas PM2.5, también conocidas como hollín, a 9 microgramos por metro cúbico, frente a los 12 microgramos.
“Desde el punto de vista de la salud pública, la contaminación del aire conocida como material particulado (PM2.5) consiste en partículas microscópicas que pueden penetrar profundamente en los pulmones y dañar la salud de las personas.
“Está relacionada con una variedad de problemas críticos de salud pública, incluidas las enfermedades cardiovasculares, el asma y el cáncer”, mencionó Cruz Haro.
Estas partículas, que son 30 veces más pequeñas que un solo mechón de cabello, son emitidas por fuentes como motores diésel, incendios forestales y polvo, entre otras fuentes.
Laredo y su ciudad hermana transfronteriza, Nuevo Laredo, se ven afectadas por la mala calidad del aire, aunque sigue habiendo mucha incertidumbre porque ambas ciudades carecen de una capacidad sustancial de monitoreo ambiental.
Las agencias de financiamiento del proyecto son el NADBank, EPA y Comisión de Cooperación Ambiental Fronteriza (COCEF); el Gerente del Proyecto es el Centro Internacional de Estudios de Río Grande (RGISC) y el Socio Técnico es Richard Peltier.
En el evento participó personal de la Dirección de Medio Ambiente del Ayuntamiento; el encargado de la Comisión Internacional de Límites y Aguas en Nuevo Laredo, Ramon Meza; la representante del Consulado General de Estados Unidos en Nuevo Laredo, Nadya Ávila.
También Oscar Lechuga y Anjala Pyakurel, directora de Proyectos del Centro de Estudios Internacionales del Río Grande, así comoo el abogado Marvin C. Brown IV, Director de Earth Justice, organización de abogados que en Estados Unidos luchan por el medio ambiente, y es homólogo de Abogados Ambientalistas en la Unión Americana, ya que desarrollan la misma tarea de defensa legal del medio ambiente.
Igualmente asistió Martha Chávez, socia de Abogados Ambientalistas.
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